En la actualidad el término memoria histórica aparece día sí y día también en los medios de comunicación. Se utiliza para referirse al “restablecimiento de la memoria histórica”, es decir, a los intentos por compensar el olvido sufrido por muchas de las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo.
Resulta curioso observar como muchas de las personas que aparecen dando su testimonio sobre este tema no tienen la edad suficiente como para haber sido testigos directos de la guerra. Hablan sobre lo que les han contado, la memoria histórica de otros. Han pasado más de 70 años de todo aquello. Dado que España es un país con una longevidad envidiable, hoy en día no resulta complicado encontrar octogenarios que sí fueron testigos de la época. No obstante, dentro de 10 o 15 años, será como buscar una aguja en un pajar. Antes de que esto suceda he decidido hablar con Pilar, mi abuela, que vivió la irrupción de la guerra con 11 años y en una zona especialmente complicada, una franja entre frentes que podía caer en cualquiera de los dos bandos.
El pueblo de Pilar es Sangarrén, situado al sur de Huesca, en la comarca de Los Monegros. Una zona de paisajes áridos, temperaturas extremas y una persistente ausencia de árboles. Unas tierras acostumbradas a la tranquilidad que, sin embargo, no pudieron evitar convertirse en escenario de batalla (fotomontaje cronológico por batallas).
Resulta curioso observar como muchas de las personas que aparecen dando su testimonio sobre este tema no tienen la edad suficiente como para haber sido testigos directos de la guerra. Hablan sobre lo que les han contado, la memoria histórica de otros. Han pasado más de 70 años de todo aquello. Dado que España es un país con una longevidad envidiable, hoy en día no resulta complicado encontrar octogenarios que sí fueron testigos de la época. No obstante, dentro de 10 o 15 años, será como buscar una aguja en un pajar. Antes de que esto suceda he decidido hablar con Pilar, mi abuela, que vivió la irrupción de la guerra con 11 años y en una zona especialmente complicada, una franja entre frentes que podía caer en cualquiera de los dos bandos.
El pueblo de Pilar es Sangarrén, situado al sur de Huesca, en la comarca de Los Monegros. Una zona de paisajes áridos, temperaturas extremas y una persistente ausencia de árboles. Unas tierras acostumbradas a la tranquilidad que, sin embargo, no pudieron evitar convertirse en escenario de batalla (fotomontaje cronológico por batallas).

Entro en el viejo salón de la casa de mis abuelos, donde está sentada mi abuela, en su trozo de sofá de siempre. La noto algo inquieta. Le he contado que necesito su ayuda para un trabajo, que quiero que me hable de la guerra. No me ha entendido bien. Cree que va a ser una especie de examen con complejas preguntas sobre fechas y personajes. Teme no recordar algunas cosas con exactitud. Le digo que nada de eso, que para los datos están los libros e internet. Sólo me interesa como lo vivió en su caso, cuál es su historia personal, su memoria histórica.
Una vez aclarado, y sin nervios innecesarios, comenzamos la charla:
Pregunta- ¿Cuáles son los recuerdos que te vienen a la mente de la época anterior a la guerra civil?
Respuesta- Antes de la guerra ya había disturbios. Había mucha gente descontenta. Los “rojos” quemaban las cosechas de los ricos del pueblo para protestar contra el reparto de la riqueza. Aún recuerdo las enormes columnas de humo que se veían muchas veces desde casa. Daba miedo.
Una vez aclarado, y sin nervios innecesarios, comenzamos la charla:
Pregunta- ¿Cuáles son los recuerdos que te vienen a la mente de la época anterior a la guerra civil?
Respuesta- Antes de la guerra ya había disturbios. Había mucha gente descontenta. Los “rojos” quemaban las cosechas de los ricos del pueblo para protestar contra el reparto de la riqueza. Aún recuerdo las enormes columnas de humo que se veían muchas veces desde casa. Daba miedo.
P- ¿Recuerdas cuando y como llego la noticia al pueblo?
R- Sí, perfectamente. Llegó un camión del POUM al pueblo y colocaron un gran cartel en la fachada de las escuelas. Nada más verlo corrí de nuevo hasta casa y dije: “Madre que vienen los del POUM, esconda el jamón”.
R- Sí, perfectamente. Llegó un camión del POUM al pueblo y colocaron un gran cartel en la fachada de las escuelas. Nada más verlo corrí de nuevo hasta casa y dije: “Madre que vienen los del POUM, esconda el jamón”.

P- ¿Y como fue recibida por la gente?
R- Pues unos bien y otros mal. Dependiendo de la ideología que tenía cada uno aunque en el pueblo había más “fascistas”.
P- ¿Cómo solían llegar las noticias en esos tiempos a la gente del pueblo?
R- Estaba la radio y lo que contaba la gente. También como Huesca estaba cerca enseguida se sabía si había pasado algo.
P- ¿Cómo cambio la vida tras el inicio de la guerra?
R- A nosotros para mal. En el pueblo sabían que mi padre había votado a la derecha en las últimas elecciones. A mí, que tenía 11 años, me decían fascista por eso. Es curioso porque a mi padre no le gustaba eso de la política pero había votado así y eso nos marcó a todos.
R- Pues unos bien y otros mal. Dependiendo de la ideología que tenía cada uno aunque en el pueblo había más “fascistas”.
P- ¿Cómo solían llegar las noticias en esos tiempos a la gente del pueblo?
R- Estaba la radio y lo que contaba la gente. También como Huesca estaba cerca enseguida se sabía si había pasado algo.
P- ¿Cómo cambio la vida tras el inicio de la guerra?
R- A nosotros para mal. En el pueblo sabían que mi padre había votado a la derecha en las últimas elecciones. A mí, que tenía 11 años, me decían fascista por eso. Es curioso porque a mi padre no le gustaba eso de la política pero había votado así y eso nos marcó a todos.
P- ¿Cómo afectaba a la vida diaria? ¿Había escasez de alimentos?
R- Al principio no. Las cooperativas y los militares hacían repartos de comida y ropa. Incluso se derrochaba. De todas formas a nosotras había veces que no nos daban nada porque nos tenían marcadas. Nos lo decían claramente: “A esas no les deis, que son fascistas”. Conforme fue pasando el tiempo ya no tenían ni para ellos y no había ningún reparto. En el frente se decía que comían hasta ratas. En casa por suerte siempre teníamos algo, sobre todo leche de las vacas.
P- ¿Funcionaba el autoabastecimiento?
R- No. Todo lo que se cosechaba iba a las cooperativas que lo repartían dónde y cómo les parecía. Hubo algunos años que ni siquiera se cosechaban los campos.
P- ¿Seguía habiendo escuela?
R- Al principio no. Las cooperativas y los militares hacían repartos de comida y ropa. Incluso se derrochaba. De todas formas a nosotras había veces que no nos daban nada porque nos tenían marcadas. Nos lo decían claramente: “A esas no les deis, que son fascistas”. Conforme fue pasando el tiempo ya no tenían ni para ellos y no había ningún reparto. En el frente se decía que comían hasta ratas. En casa por suerte siempre teníamos algo, sobre todo leche de las vacas.
P- ¿Funcionaba el autoabastecimiento?
R- No. Todo lo que se cosechaba iba a las cooperativas que lo repartían dónde y cómo les parecía. Hubo algunos años que ni siquiera se cosechaban los campos.
P- ¿Seguía habiendo escuela?
R- Sí, recuerdo que un miliciano nos daba clase. Nos trataba muy bien. Me enseño a leer y hacíamos excursiones.
P- ¿Excursiones en guerra? ¿A dónde ibais?
R- Nos llevaba al río o a las huertas de los ricos a quitarles la fruta. A sitios que estaban cerca y eran seguros, claro.
P- ¿Qué recuerdas de este miliciano?
R- Creo que era fascista, también decían que era fraile. Vivía en casa de una rica a la que cogieron presa. Bajaba por la carretera desde Huesca y la atraparon.
P- ¿Qué le paso?
R- No se sabe, ya no apareció.
P- ¿Excursiones en guerra? ¿A dónde ibais?
R- Nos llevaba al río o a las huertas de los ricos a quitarles la fruta. A sitios que estaban cerca y eran seguros, claro.
P- ¿Qué recuerdas de este miliciano?
R- Creo que era fascista, también decían que era fraile. Vivía en casa de una rica a la que cogieron presa. Bajaba por la carretera desde Huesca y la atraparon.
P- ¿Qué le paso?
R- No se sabe, ya no apareció.

P- ¿Y misa había?
R- Buff, ni hablar! Cogieron a todos los santos y los tiraron desde el campanario. Vinieron también por las casas para registrar y si encontraban algún santo o virgen los requisaban para hacer hogueras. Recuerdo que luego en esas hogueras cocían el pan y quedaba totalmente blanco. ¡Claro!, ¡Cómo va a tener fuerza para cocer esa madera vieja!
P- ¿Tampoco hacían ningún tipo de misa o ceremonia religiosa a escondidas?
R- No, no y que te pillasen. No hacían nada.
P- ¿Qué servicios médicos existían?
R- En el pueblo, cerca de las vías del tren, pusieron un hospital militar. Era para los que luchaban en el frente pero si iba cualquiera del pueblo con cualquier cosa le atendían igual.
P- ¿Se celebraron las fiestas del pueblo durante esos años?
R- Las fiestas religiosas las prohibieron todas. Había fiestas laicas. Se hacían bailes, hogueras…como cualquier fiesta vamos.
R- Buff, ni hablar! Cogieron a todos los santos y los tiraron desde el campanario. Vinieron también por las casas para registrar y si encontraban algún santo o virgen los requisaban para hacer hogueras. Recuerdo que luego en esas hogueras cocían el pan y quedaba totalmente blanco. ¡Claro!, ¡Cómo va a tener fuerza para cocer esa madera vieja!
P- ¿Tampoco hacían ningún tipo de misa o ceremonia religiosa a escondidas?
R- No, no y que te pillasen. No hacían nada.
P- ¿Qué servicios médicos existían?
R- En el pueblo, cerca de las vías del tren, pusieron un hospital militar. Era para los que luchaban en el frente pero si iba cualquiera del pueblo con cualquier cosa le atendían igual.
P- ¿Se celebraron las fiestas del pueblo durante esos años?
R- Las fiestas religiosas las prohibieron todas. Había fiestas laicas. Se hacían bailes, hogueras…como cualquier fiesta vamos.
P- ¿Y la Navidad?
R- En Navidad nada. En casa algo a escondidas pero poca cosa. Los que eran “rojos rojos” absolutamente nada. También había “rojos” que eran muy buena gente y muy religiosos. Había de todo.
P- ¿Qué otras actividades realizaban los jóvenes como “vías de escape”?
R- Pues esas cosas, los bailes, reunirse, jugar al fútbol. Los milicianos eran muy campechanos y se unían a los del pueblo. Ahora recuerdo a un francés que venía por casa, muy educado y muy creyente. Nos trajo una vez una caja llena de avellanas y pasas y nos dijo: “Tomen, dinamita para el frente!”.
P- ¿Había un mayor movimiento de personas durante esos años?
R- Entre la gente del pueblo no. Los milicianos eran los que iban y venían. Estaba el hospital militar en el pueblo y también un parque automovilístico, eso traía a mucha gente.
P- ¿Recuerdas cuantas personas vivían más o menos en el pueblo en esa época?
R- Más que en estos tiempos. Había gente en todas las casas, ahora están muchas vacías.
[El este momento interviene mi abuelo, Blas, ha entrado hace poco a rato a sentarse y la conversación ha hecho que en su mente también empiecen a aflorar recuerdos de la época. Cuenta que el inicio de la guerra coincidió, de forma totalmente casual, con su salida voluntaria del seminario. Regresó a su pueblo, Alcalá del Obispo, tomado por los republicanos y pasó varios días escondido en un pajar. Su padre, mi bisabuelo, tenía miedo a que un joven ex-seminarista no fuese plato de buen gusto para los controladores del pueblo. Un amigo de la familia, republicano, se entero del encierro preventivo y fue a hablar con mi bisabuelo. El hombre se ofreció a dejarse ver por el pueblo acompañado de mi abuelo y que de esta forma nadie lo relacionase con los nacionales. Logró convencer a mi bisabuelo de que el escondite no era una buena solución, ya que el que se esconde es por algo....Mi abuela corta la intervención, le grita a mi abuelo (es su forma de comunicarse) que ya le tocará a él otro día y que nos estamos yendo del tema en el que estabamos. Acepta sin rechistar. Aprovecho y sigo con las preguntas.]
P- ¿Qué otras actividades realizaban los jóvenes como “vías de escape”?
R- Pues esas cosas, los bailes, reunirse, jugar al fútbol. Los milicianos eran muy campechanos y se unían a los del pueblo. Ahora recuerdo a un francés que venía por casa, muy educado y muy creyente. Nos trajo una vez una caja llena de avellanas y pasas y nos dijo: “Tomen, dinamita para el frente!”.
P- ¿Había un mayor movimiento de personas durante esos años?
R- Entre la gente del pueblo no. Los milicianos eran los que iban y venían. Estaba el hospital militar en el pueblo y también un parque automovilístico, eso traía a mucha gente.
P- ¿Recuerdas cuantas personas vivían más o menos en el pueblo en esa época?
R- Más que en estos tiempos. Había gente en todas las casas, ahora están muchas vacías.
[El este momento interviene mi abuelo, Blas, ha entrado hace poco a rato a sentarse y la conversación ha hecho que en su mente también empiecen a aflorar recuerdos de la época. Cuenta que el inicio de la guerra coincidió, de forma totalmente casual, con su salida voluntaria del seminario. Regresó a su pueblo, Alcalá del Obispo, tomado por los republicanos y pasó varios días escondido en un pajar. Su padre, mi bisabuelo, tenía miedo a que un joven ex-seminarista no fuese plato de buen gusto para los controladores del pueblo. Un amigo de la familia, republicano, se entero del encierro preventivo y fue a hablar con mi bisabuelo. El hombre se ofreció a dejarse ver por el pueblo acompañado de mi abuelo y que de esta forma nadie lo relacionase con los nacionales. Logró convencer a mi bisabuelo de que el escondite no era una buena solución, ya que el que se esconde es por algo....Mi abuela corta la intervención, le grita a mi abuelo (es su forma de comunicarse) que ya le tocará a él otro día y que nos estamos yendo del tema en el que estabamos. Acepta sin rechistar. Aprovecho y sigo con las preguntas.]
P- ¿La preocupación era igual en todo el mundo o había gente a la que la guerra no le hacia perder el sueño? ¿Había personas que aprovechaban la mala situación para hacer negocio o beneficiarse?
R- Buff, muchos.
P- ¿Cómo?
R- El pobre a quitarle al rico. Me acuerdo del pobre médico. Muy buena persona, pero como era soltero y viejo los “rojos” lo mataron para revolver en su casa. Le cogieron hasta las escrituras de unos campos que tenía para quedárselos pero eso no se podía hacer.
P- ¿Y en nuestra familia?
R- Sí también. El extraperlo que se llamaba. Les vendíamos huevos a los soldados. También si pasaban por casa y merendaban o lo que fuera solían dejar algo como propina. Acumulamos un buen dinero, además mi madre era muy pesetera y lo guardaba sin tocarlo. Al final, cuando llegaron los nacionales, nos dijeron que esos billetes de la república ya no valían nada, así que nos quedamos igual que estábamos.
R- Buff, muchos.
P- ¿Cómo?
R- El pobre a quitarle al rico. Me acuerdo del pobre médico. Muy buena persona, pero como era soltero y viejo los “rojos” lo mataron para revolver en su casa. Le cogieron hasta las escrituras de unos campos que tenía para quedárselos pero eso no se podía hacer.
P- ¿Y en nuestra familia?
R- Sí también. El extraperlo que se llamaba. Les vendíamos huevos a los soldados. También si pasaban por casa y merendaban o lo que fuera solían dejar algo como propina. Acumulamos un buen dinero, además mi madre era muy pesetera y lo guardaba sin tocarlo. Al final, cuando llegaron los nacionales, nos dijeron que esos billetes de la república ya no valían nada, así que nos quedamos igual que estábamos.
P- ¿Hubo algún hecho o suceso impactante en el pueblo que recuerdes de esos años?
R- Muchos. Mataban y quemaban a gente. En el cementerio una vez a 12 o 14 en un día. Me acuerdo que pasé con mi hermana Cande cerca y aquello era horroroso.
P- ¿Eran del pueblo?
R- No, no. Estos eran de fuera. Del pueblo solo recuerdo lo del médico que me dio mucha pena y también a otro señor que mataron porque iba a misa todos los días. También es cierto que la gran mayoría de los ricos enseguida escaparon a Huesca que era de los nacionales.
P- ¿Se pensaba que iba a ser algo que duraría poco tiempo o años?
R- Al principio se pensaba que no iba durar tanto. Después llegó un momento en el que ya no se sabía ni que iba a pasar ni cuanto iba a durar aquello.
R- Muchos. Mataban y quemaban a gente. En el cementerio una vez a 12 o 14 en un día. Me acuerdo que pasé con mi hermana Cande cerca y aquello era horroroso.
P- ¿Eran del pueblo?
R- No, no. Estos eran de fuera. Del pueblo solo recuerdo lo del médico que me dio mucha pena y también a otro señor que mataron porque iba a misa todos los días. También es cierto que la gran mayoría de los ricos enseguida escaparon a Huesca que era de los nacionales.
P- ¿Se pensaba que iba a ser algo que duraría poco tiempo o años?
R- Al principio se pensaba que no iba durar tanto. Después llegó un momento en el que ya no se sabía ni que iba a pasar ni cuanto iba a durar aquello.

P- ¿Qué bando domino el pueblo al principio?
R- Los republicanos aunque los llamaba todo el mundo rojos. Pasaron por el pueblo los del POUM, la CNT, la UGT…pero no se asentaban, siempre era de pasada.
P- ¿Qué pasó después con en el desarrollo de la guerra?
R- Llegaron los nacionales, o los fascistas que se les llamaba también. Arramplaron con todo, hasta con las gallinas. Habían estado ocho días seguidos luchando en el frente bajo la lluvia y cuando llegaron tenían mucha hambre. Entraron por todas las casas. A los que eran “muy rojos” se los llevaron presos.
P- ¿Con quién era la vida “mejor”?
R- Para nosotros con los nacionales. A mi padre le tenían estima porque desobedeció a los republicanos que querían mandar nuestras vacas a Cataluña. El no les hizo caso y las volvió a meter en el pueblo. Los nacionales se lo agradecieron y recuerdo que pusieron una marca en casa, así que cuando llegaron no nos quitaron nada. Incluso nos regalaron cosas como una máquina de coser.
P- ¿La antigua que aún esta en casa?
R- Sí, esa.
R- Los republicanos aunque los llamaba todo el mundo rojos. Pasaron por el pueblo los del POUM, la CNT, la UGT…pero no se asentaban, siempre era de pasada.
P- ¿Qué pasó después con en el desarrollo de la guerra?
R- Llegaron los nacionales, o los fascistas que se les llamaba también. Arramplaron con todo, hasta con las gallinas. Habían estado ocho días seguidos luchando en el frente bajo la lluvia y cuando llegaron tenían mucha hambre. Entraron por todas las casas. A los que eran “muy rojos” se los llevaron presos.
P- ¿Con quién era la vida “mejor”?
R- Para nosotros con los nacionales. A mi padre le tenían estima porque desobedeció a los republicanos que querían mandar nuestras vacas a Cataluña. El no les hizo caso y las volvió a meter en el pueblo. Los nacionales se lo agradecieron y recuerdo que pusieron una marca en casa, así que cuando llegaron no nos quitaron nada. Incluso nos regalaron cosas como una máquina de coser.
P- ¿La antigua que aún esta en casa?
R- Sí, esa.
P- ¿Cómo te enteraste de que la guerra había terminado?
R- Estábamos en el pueblo ya, viviendo una vida más o menos normal. Para nosotros acabó antes. La situación en el pueblo estaba bastante mal, era inseguro, así que huimos hacía Cataluña por miedo. Íbamos con un señor del pueblo, mi madre, mis hermanas, cinco críos más y dos mulas. Cuando estábamos en Blecua, un pueblo de camino hacia el este, entraron los nacionales y nos dijeron que habían tomado nuestro pueblo y que podíamos volver. Cuando llegamos a casa estábamos muy inquietas por nuestro padre. Entonces vimos a nuestro perro al lado de casa como siempre y supimos que si estaba allí nuestro padre también estaba. Fue una alegría, no le había pasado nada. Teníamos dos fascistas durmiendo en casa, de eso me acuerdo. A partir de entonces ya no hubo más guerra para nosotros.
P- Bueno, con esto creo que es suficiente, ¿Qué tal?
R- Buff, creo que voy a soñar con todo esto. Con tanta historia hoy nos hemos ahorrado el cine. [Risas]
R- Estábamos en el pueblo ya, viviendo una vida más o menos normal. Para nosotros acabó antes. La situación en el pueblo estaba bastante mal, era inseguro, así que huimos hacía Cataluña por miedo. Íbamos con un señor del pueblo, mi madre, mis hermanas, cinco críos más y dos mulas. Cuando estábamos en Blecua, un pueblo de camino hacia el este, entraron los nacionales y nos dijeron que habían tomado nuestro pueblo y que podíamos volver. Cuando llegamos a casa estábamos muy inquietas por nuestro padre. Entonces vimos a nuestro perro al lado de casa como siempre y supimos que si estaba allí nuestro padre también estaba. Fue una alegría, no le había pasado nada. Teníamos dos fascistas durmiendo en casa, de eso me acuerdo. A partir de entonces ya no hubo más guerra para nosotros.
P- Bueno, con esto creo que es suficiente, ¿Qué tal?
R- Buff, creo que voy a soñar con todo esto. Con tanta historia hoy nos hemos ahorrado el cine. [Risas]
